Sobre Nosotros

Bodegas Ligures es la recuperación en 2021 de una bodega familiar fundada en 1939 por Juan González Sillero, abuelo de dos de los actuales propietarios, y liderada por profesionales con más de 30 años de experiencia en el sector.

Este proyecto nace desde la ilusión de recuperar un patrimonio familiar y devolver el ajetreo y el ruido a un precioso cortijo situado en Mesas de Asta, restaurado con mucho cariño por la propia familia. 

La tradición vitivinícola de Mesas de Asta alcanza los 3.000 años de historia. Los yacimientos arqueológicos, encontrados en esta meseta, avalan la producción de vino y su comercialización ininterrumpida desde la época fenicia hasta la actualidad.

A tan solo 100 metros de Bodegas Ligures han aparecido antiguos lagares romanos y restos de vasijas que remonta la cultura vinícola de la zona, y por ende de Jerez, a los orígenes del vino en la Península Ibérica.

La Denominación de Origen Jerez-Xérès-Sherry es la zona vitivinícola más meridional del continente europeo con alrededor de 7.000 hectáreas de viñedos. La zona de crianza está conformada por las localidades de Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda, Trebujena, Rota, Chipiona, Puerto Real, Chiclana de la Frontera y Lebrija.

El Marco de Jerez se caracteriza por una gran variedad de microclimas. Tiene una media de 300 días de sol al año, un clima cálido, con veranos secos y muy calurosos, pero noches algo más húmedas debido a la proximidad con el Océano Atlántico. Esto provee a las cepas de importantes rocíos nocturnos que garantizan su buen desarrollo. De hecho, la gran capacidad de absorción y retención que tiene el suelo de albariza del Marco, hace que la planta no necesite un sistema de riego para abastecerla. Este contenido en caliza es ideal para el cultivo de la uva Palomino, la variedad más extendida del Marco, y de la uva Pedro Ximénez.

Las primeras actividades bodegueras de la familia González se remontan a 1915 cuando José Granados, bisabuelo de dos de los actuales propietarios, tuvo la feliz idea de almacenar botas de vino en unas instalaciones que se levantaron en una parcela junto al descansadero de la cañada ancha de Mesas de Asta, sobre la base de la producción de sus viñedos en el prestigioso pago de Almocadén (nombre árabe con el que se calificaba al capitán de las tropas encargadas de velar por los campos), en las viñas de Matamoros, Matamoros Chico y San Rafael.

Su hijo Juan González Sillero continuó la tarea emprendida por su padre como viticultor y se convirtió en un importante almacenista bajo la denominación de González Sillero S.A.

Pero no sólo les viene a los propietarios la tradición vinatera por vía materna, con las Bodegas González Sillero, sino que también les viene por vía paterna.

Su tatarabuelo fundó por el 1860 una de las tonelerías más antiguas de Jerez, que continuaron los descendientes, los Hermanos Paz Partida. Su bisabuelo, padre de Mariquita Paz Genero, abuela de los propietarios, fundó las Bodegas Manuel Paz Varela, que, entre otros vinos, vendía el famoso Finísimo Currito.

Bodegas Ligures se asienta en un enclave que guarda una historia milenaria y con una ubicación privilegiada por los vientos que recibe y la presencia de un acuífero muy importante, a tan solo 12 km de Jerez de la Frontera y a 6 km de Trebujena, en la que se conoce como Jerez superior.

La bodega se asienta en la meseta de Asta, junto al yacimiento arqueológico del mismo nombre. Ciudad tartésica, romana e islámica con más de 3.000 años de antigüedad y en las estribaciones del extinto Lago Ligustino. Hoy son unas marismas que albergan durante todo el año poblaciones de aves en las lagunas que aún son visibles.

Los más de 1.000 m2 de cascos de bodegas están orientados para recibir los vientos de poniente que atraviesan las marismas y pagos del marco y que, junto con los techos altos, la oscuridad y los suelos de albero que se riegan periódicamente, hacen que éstas mantengan unas temperaturas adecuadas para la crianza de los vinos generosos, el vinagre y los espirituosos del marco de Jerez.

Mención aparte tiene su “Cavea vinaria” única en el marco de jerez, cueva que aprovecha antiguos depósitos subterráneos donde crían su fino Ligures con una temperatura constante de 20 grados durante todo el año.

Bodegas Ligures recibe el nombre por su curiosa ubicación, en las estribaciones del antiguo Sinus Tartessicus, que los romanos renombraron como Lago Ligustino por el parecido que encontraron entre los habitantes de este lago con los de la región de Liguria en el norte de Italia.

El logotipo de la empresa es una vaca de raza marismeña endémica de esta zona del bajo Guadalquivir, y heredera de aquellos bueyes a los que vino a robar Hércules en una de sus 12 pruebas. 

Prensa